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VILLA MARÍA, CÓRDOBA

08.01.2019 Columnista

LA AUTOCRÍTICA…un sano camino para encontrase con uno mismo

LA AUTOCRÍTICA…un  sano camino para encontrase con uno mismo

Si se pusiera en práctica el ejercicio de la AUTOCRÍTICA, conseguiríamos acercarnos a nuestros familiares/socios desde un lugar donde el punto de partida es una reflexión sobre nuestros comportamientos y sus consecuencias.

Es mucho más simple trasladar nuestros desaciertos haciendo cargo de los resultados a quienes nos acompañan en la gestión de una Empresa Familiar, en vez de revisar qué estamos haciendo nosotros para contribuir o para complicar en las distintas situaciones que se presentan en la vida cotidiana empresaria.

Tanto a fundadores, continuadores o quienes están en la expectativa de incorporarse a la gestión, les cuesta detenerse a reflexionar sobre el modo en que están desempeñando su rol.

En ocasiones cuesta  encontrar el verdadero rumbo para alcanzar los objetivos deseados. 

Ante ello resulta muy cómodo cargar las culpas a los demás en vez de detenerse a pensar en qué se está fallando individualmente.

Cuesta hacer un ejercicio de reflexión sobre el propio comportamiento, profundizando sobre el modo utilizado para comunicarse con su  gente.

Generalmente la posición adoptada es la de defender los propios puntos de vista, en lugar de indagar acerca de hasta dónde son saludables para el grupo las actitudes que cada uno, desde su función y representación que está llevando a la práctica.

Resulta de una gran comodidad sostener las propias propuestas basadas en acertadas experiencias anteriores, haciendo cargo al resto del equipo sobre las debilidades en el funcionamiento compartido.

Si visualizamos el rol del fundador, se apoyará en el éxito de sus decisiones tomadas en oportunidades donde conduciendo la Empresa en soledad, obtuvo satisfactorios resultados.

Ya sea por intuición, la coyuntura o sus conocimientos, conoció el éxito.
Muy distinto es conducirse cuando la empresa ha evolucionado, ha crecido y tiene que compartir las decisiones con quienes lo secundan.

Si analizamos el rol de los continuadores, veremos que estos cuestionan a los fundadores argumentando que son ellos quienes no se adaptan, o no se han agiornado a las nuevas situaciones.

Si observamos desde el rol de quienes están procurando insertarse en la empresa reclamarán, al menos interiormente, que no son reconocidos y, ansiosos por ocupar un lugar preponderante, culparán a quienes estando por encima de ellos no les dan la posibilidad de demostrar sus capacidades.

Ante cualquiera de estas circunstancias o situaciones, obviamos frenar nuestros impulsos y detenernos en considerar lo que de nuestra parte no estamos aportando para que la armonía fluya de manera tal que todos lleguemos a entendernos.

Es mucho más simple e inmediato criticar las actitudes de quienes nos rodean, en lugar de hacer una verdadera autocrítica que permita mostrarnos aquello que estamos haciendo de un modo tan individual que no favorece al trabajo en equipo.
El mensaje de esta nota es sugerir que se haga de la AUTOCRÍTICA un ejercicio saludable.

Nos permitirá corregirnos, mejorar individualmente, generando nuevos comportamientos que serán advertidos por el resto del grupo, alcanzando de este modo otro clima en el trabajo compartido, con la firme convicción que no debemos anteponer nuestras metas personales con el VERDADERO y Gran Objetivo de la Empresa Familiar: Alcanzar la Rentabilidad junto con la  Armonía Familiar.

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