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17.10

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

28.05.2019 Columnista

Inflación, recesión, crisis y.. ¿estrategia?

Inflación, recesión, crisis y.. ¿estrategia?

En otras páginas, en otros medios de comunicación también, analizado concienzudamente por columnistas especializados en lo suyo, corren ríos de tinta intentando explicar esta política económica, esta coyuntura política y las decisiones de ministros que nos tienen en esta realidad.

De eso consumimos todos los días y ya, a esta altura, sabemos que (o estamos resignados) “es lo que hay”.
Hay quienes tienen ganas de escuchar o leer de estrategias de marketing, de promoción, de publicidad, de mercados (escuchamos mercados y solo pensamos en “esos” que mueven Leliqs, Lebacs, moneda extranjera y no se trata de eso…)

Pero la realidad es que, siempre, siempre, hay un después de la crisis y todo vuelve (más o menos dificultosamente) a la normalidad. Sucedió -desde que yo tengo memoria, al menos- después de la hiperinflación de Alfonsín, después de la salida de la convertibilidad y después de tantas crisis más grandes o más chicas, que hubo durante todos estos años.

¿Qué hacemos? Primera norma, remanida, pero no por eso, siempre tenida en cuenta: Tener claro el objetivo y, consecuentemente, tener una estrategia para ese objetivo. Porque si no sabemos qué queremos lograr en este contexto tan incierto, sumamos incertidumbre. Y de paso no sabemos que tenemos que hacer.

Uno diría lo obvio: EL objetivo es sobrevivir. Sí, claro, toda empresa, aun en épocas de bonanza quiere sobrevivir, para eso existen, para generar utilidad que asegure su futuro. Pero la empresa tiene objetivos que trascienden a las coyunturas.

Entonces, además de sobrevivir, ¿Qué queremos? ¿Más Ventas? ¿Sólo ventas rentables? ¿No vender? ¿Retener clientes? ¿Minimizar el impacto impositivo? ¿Posicionarnos mejor que la competencia?... Podríamos listar muchas más.

En función de esto, habrá estrategias que aplicar. Más de una posible, según el o los objetivos que nos planteemos como empresa.

Para fijar una cosa y la otra en un escenario totalmente distinto a lo habitual es necesario obligarse a apelar a modelos de pensamiento diferentes. A hacer algo o todo de otro modo “Aunque siempre nos haya dado resultado correr, no podemos correr, cuando todo está inundado. Muchos no son capaces de pensar en buscar un bote, o nadar. Y siguen corriendo, aunque ya no hagan pie”.

Entonces tenemos que cambiar el modo de pensar y de hacer. Y lo que no vemos es que muchos de nuestros propios competidores siguen corriendo. Entonces el primero que inventa un nuevo modo de moverse en el agua inventa una nueva -y grandísima- oportunidad. A veces inventa una nueva categoría de mercado (Ya habrán escuchado hablar de Rappi, Glovo, Pedidos Ya, etc.).

Hay que entender (y aceptar) que las crisis como ésta que vivimos -sumado al ya de por sí perturbador avance de la tecnología, genera nuevos usos y costumbres, consumos, formas de comprar, etc. ¿Estamos viendo eso? Estamos pensando qué nuevo uso podemos satisfacer, qué nuevo modo de atender, entregar, solucionar, podemos dar, que el mercado reclama y la competencia no vio.

Tengo que tratar de abrir la mente a nuevas formas de hacer. Es habitual que veamos, en esta ciudad y en muchas otras, la famosa frase “40 años de trayectoria…” Lo triste es que no siempre son de éxito, son de la comodidad de seguir haciendo lo mismo que hace 40 años, cuando el mundo cambió.

También tengo que pensar en cómo salir de mis límites; cómo puedo potenciarme con lo que tengo y le interesa a otro y viceversa: ¿Con qué otro empresario/negocio/comercio/servicio de mi plaza me puedo unir para hacer algo que nos genere sinergia? ¿Con quién puedo hacer una asociación de marcas? ¿O de compras? ¿O de promoción?

Pienso que lo que hago se vende nada más que en mi mostrador  ¿Y si lo puedo entregar de otro modo? ¿Y si lo puedo exportar? ¿O lo puedo sustituir por otro servicio/producto que me genere menos costos y al cliente le cubra el mismo problema?

La mayoría de las veces, me quedo atrapado en mi propio pensamiento limitante. El del “no se puede”.

Y así, tendemos a pensar que una crisis como ésta me puede tirar “a la lona”. Pero no vemos que una crisis como ésta me puede llevar al futuro. A los próximos 40 (o 100) años atendiendo con éxito a nuevas necesidades, deseos y exigencias de un mercado que cambia todo el tiempo.

Lic. Claudio Aldeco

División Marketing

GRUPO COSTA

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