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28.09

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

10.09.2020 Columnista

Cinco tendencias que vinieron a quedarse

Cinco tendencias que vinieron a quedarse

Llegaron, cambiaron muchas de nuestras realidades, nos cambiaron y tenemos que cambiar. Hablar de pandemia es –nada más y nada menos- solo un tema de supervivencia temporal. El tema a debatir es hablar de las tendencias que cambiaron el mundo, el país, la provincia y mi ciudad, y si no nos adaptamos a ellas, desapareceremos definitivamente.

Lo primero, casi obvio aunque aún muchos no lo quieran ver, es que el e-Commerce es el ganador total de esta nueva realidad. Los números de crecimiento del hábito de compra a través de internet son devastadores. Y en muchos rubros, donde era apenas incipiente la compra virtual, es altamente probable que se haya establecido como un nuevo hábito. La ropa, los libros, el súper, solo por dar unos ejemplos. Vuelve a revivir la idea, ya citada en otros artículos, de que si los negocios físicos no ofrecen un diferencial de experiencia, de emoción, tienen muy pocas chances de sobrevivir. Para dato vale decir que la marca española Zara cerrará 1200 tiendas en el mundo. Como dice un afamado consultor español, si los bancos se vuelven digitales, porque no van a volverse las tiendas de ropa. Pero la gente seguirá yendo a los bares y a bailar, porque eso sólo se puede vivir “ahí”, en vivo. Si no logramos tener algo irremplazable por el mundo digital, estaremos en serios problemas. Una recomendación que escuché por ahí dice que tu negocio o marca debe “convertirse en un ritual”. El ritual de ir al café, el de juntarse en el gimnasio, el de coincidir en la peluquería. Los rituales generan repetición, de lo contrario el producto o servicio el consumidor lo encuentra en cualquier lado.

La segunda es que, más allá de la crisis, los consumidores se están reenfocando también en sus valores, en Estocolmo, en Villa María o en cualquier otra ciudad del mundo. El fenómeno va emergiendo en forma dispar, pero se va dando cada vez más un crecimiento de la conciencia (y consecuentemente la demanda) de sustentabilidad y cuidado en el medio ambiente. Esto implica cuidar todo lo que sea un detalle relacionado, las bolsas no reciclables, el mal uso de los recursos, etc.

La tercera es la revalorización de lo local. El encierro trajo un reencontrarse con hábitos simples, como hacer la propia comida, no comprar tanto, no encargar tanto. Casi como un modo de diversión se aprendió o se volvió a cocinar y a cuidar y reparar la casa. Y eso conlleva, también, pensar en la persona de al lado que produce un alimento, que ofrece una materia prima artesanal, que lo que hace lo hace acá, al lado y contribuye a la economía de la propia localidad o región. Intentar que nuestro negocio o marca se asocie emocionalmente a lo local, al barrio, a la ciudad, crea las mejores condiciones para generar una comunidad de consumidores fieles.

La cuarta tendencia tiene que ver con la exacerbación de las exigencias sanitarias, sobre todo lo que el consumidor compra. Esto que hoy es simplemente encontrar alcohol en gel, el distanciamiento social y los tapabocas, en un negocio. Se plasmará en el cumplimiento de protocolos validados, en la obtención de certificaciones que garanticen procesos y salubridad, en la trazabilidad de los productos argentinos que salen al mundo.

Por último, la quinta es que hemos entrado en la era de la relevancia. Esto implica que si no somos visibles no existimos. Si nuestras marcas no son conocidas y reconocidas y tienen una presencia en algún espacio del mundo comunicacional, serán olvidadas fácilmente. Estamos ya, en una era en la que hay que ser importantes para nuestros clientes, hoy y dentro de un mes, porque si durante un mes no estamos presentes en su vida, en sus cabezas, habremos sido “tapados” por otras marcas que trabajaron mejor su presencia y su relevancia.

Lic Claudio Aldeco
División Marketing
Grupo Costa

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