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28.09

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

11.09.2020 Columnista

Contradicciones

Contradicciones

Compatibilizar las necesidades de trabajo de la ciudadanía y las necesidades del sistema sanitario argentino conlleva un sinfín de contradicciones propias de un análisis psicológico más que periodístico. Las palabras de las autoridades políticas (de todos los estamentos) y los hechos que se concatenan día tras día entran en colisión permanente y resultan difícil de explicar con cierta lógica de razonamiento. 

  Para esta columna quiero citar tres frases. Una del gobernador Juan Schiaretti, otra de la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud de Córdoba, Gabriela Barbás, y una tercera del secretario de Salud del Municipio, Humberto Jure. A partir de estas definiciones exponer las contradicciones frente al contexto de pandemia, pero a la vez entender por qué las decisiones se toman en ese sentido y no en el que indicaría la lógica sanitaria actual.

  En el peor momento de la pandemia en Córdoba, con 574 casos confirmados el miércoles y 434 el jueves (más de 12 mil desde marzo), Schiaretti sostiene que “no se vuelve atrás de fase” y continúa el proceso de habilitaciones. Sin embargo, la segunda funcionaria en importancia en el área de salud, Gabriela Barbás, en su visita a Villa María, declaró que los casos “se seguirán incrementando” y pidió “redoblar los esfuerzos”. Y, a su vez, Jure manifestó en un informe sobre la situación sanitaria local junto al intendente Pablo Rosso que “es de esperar que se multipliquen los casos de Covid-19”.

  Las preguntas lógicas entonces son, ¿para qué continúan las habilitaciones si los casos siguen en ascenso? ¿por qué se tiene que llegar a una situación límite como en Río Cuarto, que vuelve a fase 1? ¿es necesario presionar tanto al sistema sanitario al punto de agotar a médicos y enfermeros? ¿no sería mejor cuidar lo logrado hasta aquí y luego avanzar? Si en lugares de trabajo el nivel de contagios es bajo, ¿para qué poner en riesgo la actividad laboral con un retroceso generalizado de fase como vivió Marcos Juárez, Oliva o ahora Río Cuarto? ¿no sería mejor desalentar reuniones sociales-familiares (principal motivo de incremento de casos) en lugar de alentarlas?

  En Villa María, según lo informado el pasado miércoles respecto a la situación de las camas disponibles, de un total de 31 camas críticas con respirador para Covid-19 dispuestas, 16 se encuentran a la espera de ser utilizadas (50% ya ocupadas). En cuanto a las 92 camas comunes habilitadas para esta enfermedad, 31 de ellas están disponibles (66% ya ocupadas). 

  Las contradicciones entre los números que arroja la pandemia (más de 500 mil contagiados a nivel nacional) y las decisiones que se toman en el día a día encuentran una explicación casi tan obvia como real. La extensa cuarentena permitió reforzar el sistema de salud y retrasar la llegada de la enfermedad, aunque destrozó la economía de las familias argentinas. 

  En el momento más crítico de la pandemia suceden las aperturas de casi todos los rubros (esta semana jardines maternales y ferias francas en Villa María, por citar un caso) y no porque la lógica sanitaria lo indique. Por el contrario, los especialistas piensan todo lo opuesto. No obstante, como ya se escribió anteriormente en esta columna, la sociedad no quiere retroceder de fase ante la gravedad de la crisis.

Los bolsillos no soportarían otra paralización de actividades. No hay consenso social ni político para una medida generalizada de esta magnitud (salvo excepciones como Río Cuarto, que apenas es por 10 días y no por 14 como se indica para la prevención del contagio del coronavirus). De allí las contradicciones expresadas en las palabras y en las acciones. La salud dominó la economía en los primeros meses, ahora la lógica se invirtió.

  En lo político, Villa María vive largos meses de letargo. Con escasa iniciativa del oficialismo, pocos debates relevantes en el Concejo Deliberante y nula actividad político-partidaria. Pareciera que todos (oficialismo y oposición) esperan la decisión que tome Martín Gill en diciembre. La política se reduce sólo a eso, lamentablemente. Mientras tanto el único objetivo claro es atajar los penales que patea el Covid.

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