www.clavesdigital.com.ar

19.05

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

13.03.2019 Economía y Negocios

Lo que paso y lo que viene

Lo que paso y lo que viene

Como lo hacemos anualmente, en el primer número de CLAVES de cada año planteamos las proyecciones económicas del año que se inicia según nuestras expectativas y cómo piensan los mejores especialistas del país.
Además, a manera de rendición de cuentas, comparamos los resultados de lo que pronosticamos el año anterior con lo que realmente sucedió, para que nuestros lectores nos evalúen y saquen sus propias conclusiones.

LO QUE PASÓ EN EL 2018

Aunque la mayoría de los analistas planteaban las debilidades del modelo gradualista impuesto por la administración Cambiemos, ninguno imaginó a fines del 2017 la magnitud que iba a tomar la crisis económica a partir de algunos errores internos y, una sequía extraordinaria y, en especial, del corte del crédito internacional. Esto provocó una fuerte devaluación del peso y las consecuencias conocidas en términos de inflación y caída de la actividad. A continuación compararemos los pronósticos de los especialistas sobre lo que podría pasar en el 2018, realizados a fines del 2017 y publicados por el Banco Central (relevamiento de expectativas de mercado REM), con lo que realmente sucedió:


INFLACIÓN                    PRONÓSTICO  REM       DATO REAL                                
                                             19,4%                         47,6%                                  

TASA DE INTERÉS
                                          21,75%                          59,5%                           


TIPO DE CAMBIO (dólar)
                                        $ 21,90                            $ 38,60                             

NIVEL DE ACTIVIDAD
                                           3,0 %                              -2,5% (estimada)               


DÉFICIT FISCAL (primario)
En millones de pesos
                                          408.000                         338.000

DIJIMOS

El déficit fiscal es el gran tema a resolver para el gobierno y que, después de los primeros dos años, parece querer tomar el toro por las astas. La decisión del gobierno es reducirlo gradualmente y con el menor costo social posible. El problema son los tiempos. Mientras nos financien desde el exterior, todo bien. De lo contrario, la situación puede tornarse complicada económica y políticamente.

PASÓ

El “gradualismo” fracasó y el gobierno debió recurrir al FMI para que la situación no se tornara incontrolable desde el punto de vista económico, social y político. Sin embargo, logró cumplir las metas impuestas por el FMI y fue el único pronóstico de los economistas que el gobierno mejoró.

DIJIMOS

El 2018 es muy importante para el gobierno en función de los ajustes que debe realizar en la economía. Comenzó luego de las elecciones de octubre con una serie de medidas  (Reforma impositiva, previsional, recorte del gasto) y espera profundizarlas este año (Blanqueo y reforma laboral).

PASÓ
El apoyo que las urnas le dieron al gobierno le duró poco, casi nada. Errores internos y el anuncio desde Wall Street en febrero que no había más financiamiento para el país en estas condiciones, cambiaron el escenario de cuajo y enfrentaron al gobierno con todos los problemas que había postergado con su política gradual. Lo urgente se transformó en lo importante y de las reformas ya nada se habló.

DIJIMOS
Por el lado del consumo no se espera un crecimiento importante. El salario no le ganará a la inflación. Esto también incidirá negativamente sobre el consumo, a lo que le sumamos el impacto del recorte a las jubilaciones.

PASÓ
Como consecuencia de la fuerte devaluación, la caída del consumo fue mayor a la esperada a fines del 2017. El salario y las jubilaciones perdieron por goleada con la inflación y las empresas vieron caer su rentabilidad en forma vertical.

DIJIMOS
Para los exportadores tampoco es fácil el desafío por cuanto no somos muy competitivos con nuestros costos en el mundo y es muy difícil salir a competir afuera. El país necesita imperiosamente generar divisas para solventar el pago de la deuda y disminuir el déficit de cuenta corriente.

PASÓ
Esto sucedió hasta mediados de año. A partir de la devaluación, las importaciones cayeron a partir del último trimestre del año a la par que mejoró la rentabilidad de los sectores exportadores. A partir de septiembre comenzó a recuperarse la balanza comercial y la salida de divisas por compra de dólares o turismo comenzó a decrecer abruptamente, mejorando el balance de cuenta corriente en el segundo semestre del año.

DIJIMOS
El campo empezó el año con buenas noticias: precios en alza, devaluación y promesa de baja de retenciones, aunque con un clima muy seco que puede traer sus consecuencias.

PASÓ
Y vino la sequía nomas, agravando la situación económica general. Las retenciones no solo no bajaron sino que, a partir de la devaluación, el gobierno las extendió a todos los sectores exportadores.

DIJIMOS
La construcción dependerá del crecimiento del crédito hipotecario, que será menor este año que el 2017 y también estará influenciada por el nuevo impuesto que grava la venta de inmuebles (15% sobre diferencia compra y venta).

PASÓ
Hasta mediados de año la construcción se mantuvo con buena actividad. La inflación y el crecimiento de las tasas de interés pulverizaron el crédito hipotecario y esto impactó directamente sobre el sector, que mostro caídas importantes en el segundo semestre.

DIJIMOS
La generación de empleo será moderada y muy posiblemente crezca la demanda como consecuencia de una mayor incorporación de personas que buscarán trabajo por la pérdida de poder adquisitivo de algunos sectores de la población.

PASÓ
El empleo decreció, aunque en magnitudes leves si lo comparamos con el impacto de la crisis en el nivel de actividad. Aunque las empresas decidieron no generar grandes despidos, hubo más personas buscando empleo en especial en el segundo semestre del año.

DIJIMOS
Los anuncios del 28 de diciembre, en cuanto al cambio de metas de inflación y la suba de tasas anunciadas por la Reserva Federal en enero, generaron más dudas que certezas. Será un año clave para saber si el gradualismo económico se consolida como opción. No es posible endeudarse sin límites.

PASÓ
Las dudas se hicieron realidad y se confirmó el fracaso de una política gradualista que en realidad hizo poco y nada por cambiar los desajustes heredados del gobierno anterior. El crecimiento de la deuda es una herencia de ese proceso. Al límite de endeudamiento  llegamos en este 2018 y las consecuencias están a la vista.

LO QUE VIENE EN EL 2019

Fue difícil hacer proyecciones a fines del 2017, y para este año la situación no parece mucho mejor en cuanto a plantear lo que puede suceder en el 2019 en materia económica en nuestro país. Finalizamos el año 2018 con cierta calma en algunas variables, pero con muchas incertidumbres que se plasmaron en un alto índice del riego país, poniendo de manifiesto las dudas que todavía perduran sobre la evolución de la economía argentina en los próximos años. En ese marco, mostraremos lo que pronosticaban en diciembre de 2018 a través de REM (relevamiento de expectativas de mercado) los analistas económicos más importantes y luego expresaremos nuestro comentario.


Dólar a diciembre 2019: $ 48,3

Los analistas esperan una devaluación de alrededor de un 25% en el año, más allá de algunos altibajos que pudieran existir en función de las expectativas electorales, un año con elecciones siempre “tienta” al gobierno de turno a generar un retraso cambiario. Por eso se prevé, si no aparece un “cisne negro”, una devaluación menor a la tasa de inflación en pesos.

Inflación: 28,7 %

Un índice del 73% de precios mayoristas en el 2018, más los ajustes de tarifas anunciados a fines de año, garantizan una inflación alta para este período. Dependerá mucho también de la evolución del dólar en 2019.

Tasa de interés: 38 %

Aunque se espera que la inflación baje y que el dólar no se devalúe más que los precios internos, la expectativa es que la tasa de interés sea positiva en términos reales este año.

Nivel de actividad: -1,2 %

Según el REM, tendremos una economía con una caída del producto del 1,2% en el año resultado neto del arrastre negativo del 2018 y una recuperación en el segundo semestre del 2019. El más optimista de los analistas plantea un crecimiento nulo para el 2019.

NUESTRO COMENTARIO


El 2019 es un año electoral y por lo tanto no estarán dadas las condiciones para discutir reformas de fondo en materia económica, sin las cuales no hay futuro posible en el mediano plazo. Comenzamos el año en recesión y con poco margen de maniobra del Gobierno para incentivar el consumo y la inversión, será un año de transición en la espera de lo que definan las urnas.
Algunos números macro están mejorando por efecto de la devaluación (balance comercial, cuenta corriente) pero a nivel micro la situación luce preocupante, en especial para las pymes que requieren financiamiento.
Una mejor cosecha, mayores exportaciones por incentivo de la devaluación y una mejora en la actividad de Brasil, pueden ser factores que ayuden a mejorar la economía interna. El sobrecumplimiento de las metas fiscales también mejorarán las expectativas.
Los salarios comenzarán a recuperar algo del poder adquisitivo perdido en el 2018 a partir del segundo trimestre del 2019, al igual que las jubilaciones por efecto de la forma de calcular las actualizaciones de los beneficios mensuales. La suma de estos factores traccionarán a favor iniciando una leve recuperación del consumo, en el contexto de escaso crédito y una gran desconfianza de los distintos actores económicos.
En término de inversiones se espera poco por las restricciones en la obra pública, la falta de crédito y una altísima presión impositiva. Excepto sectores muy puntuales (energía, minería) la inversión demorará en llegar.
El sector de la construcción sólo se podrá recuperar si se reactivan los créditos hipotecarios y los ahorristas en dólares se deciden a transformar su ganancia del 2018 en ladrillos. Habrá que ver también si el sector agropecuario decide invertir algo de lo generado por su cosecha este año.
El desempleo posiblemente aumente si no mejora el nivel de actividad. Muchas empresas hicieron el aguante en el 2018 y el empleo se mantuvo bastante estable a pesar de la crisis, pero esta situación tiene un límite.
A nivel internacional, iniciamos el año con un mejor clima externo por la decisión de la Reserva Federal de calentar la suba de la tasa de interés y un posible encauzamiento de la disputa comercial entre China y EEUU. Pero la clave está en la política y lo que vayan diciendo las encuestas sobre quien tiene mayores posibilidades de ganar la presidencia. Este será el factor central que hará variar el humor de los inversores e impactar en el riesgo país, en la demanda de dólares y en la economía en general.
A nivel regional, más allá que estamos dentro del contexto económico nacional, se espera una mejora superior a otras regiones del país en función del impacto que el sector agropecuario puede producir en nuestra zona si la cosecha tiene buenos rindes.
En síntesis, una economía de fría a tibia en términos de actividad y con pocas expectativas de grandes signos de reactivación relevantes. La prioridad para el gobierno será cerrar los números fiscales y cumplir con el FMI, tratando que ninguna mala noticia provoque algún sofocón que tendría efectos devastadores para las pretensiones del oficialismo en la elección presidencial. Si las variables evolucionan dentro de lo que el gobierno pretende, posiblemente transitaremos una economía, en el mejor de los casos, en “mediocridad asistida” según sostiene el economista Germán Fermo.

El portal de negocios más leído!