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22.07

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

13.05.2019 Economía y Negocios

Protagonistas del centro

Protagonistas del centro

Como es importante mirar al futuro y los cambios que se avecinan, también lo es recordar el pasado y observar el presente, los hechos y protagonistas que hicieron y hacen al crecimiento constante de esta ciudad. Hay comerciantes que pueden relatar esta historia. Que son parte del corazón comercial de la ciudad, donde están instalados hace más de 50 años, que pueden contarnos del crecimiento, las crisis y los cambios producidos en Villa María en estos últimos años. Tienen palabra autorizada para ello, han acompañado a esta ciudad en su historia y con su trabajo diario contribuyen a su desarrollo.

Setenta años de vigencia 
Casa Diva nació en 1945, con más de 70 años de trabajo vio pasar gran parte de la historia del siglo veinte. En el local se conjugan el pasado y presente. Hoy están al frente, Isaac Gornitz y Laura, su esposa. 

Cada día llegan a su negocio para abrir y trabajar como lo hacen desde hace más de 40 años, cuando quedaron al frente del mismo. Transitando años de crisis y también de bonanza. Siempre apostando al país, porque están seguros que con trabajo se sale adelante y se hace grande una nación.

Es una de las últimas mercerías que quedan en el país. Mantienen un surtido completo con lo último que se usa y también lo anterior. Ellos siguen firmes al legado y a lo que los apasiona.

Tienen muchos clientes de la zona que vienen a buscar algún producto de su amplio surtido. “Antes la gente lucía más la ropa. Se hacían los tapados y la indumentaria. Había más modistas. Hoy escasean”.
En tantos años de actividad y el paso de más de medio siglo, muchos son los cambios que se presentaron tanto en el comercio como en la ciudad. Uno de los más importantes es que la gente antes se hacía la ropa en modistas y a medida. Pero con la incursión de los productos importados es más económico comprar una prenda que hacerla. Eso hizo que muchos de los locales de este tipo fueran desapareciendo. “En los 90, y con la incursión de lo importado, las modistas fueron dejando de trabajar, hoy comprar una prenda puede salir 100 pesos. Ya no hay sastres. Es una de las profesiones que han desaparecido”.

Recuerda los años en los que trabajaban cinco vendedores y que había que sacar número para ser atendidos. Venían los comisionistas de la zona con los pedidos y había que prepararlos y atender. “Hoy la juventud se compra una prenda y la usa una vez. Prácticamente es descartable”.

Isaac puede dar testimonio de lo que ha vivido el comercio local en las últimas décadas. Destaca que en la crisis del 2001, por ejemplo, “había movimiento”. “Recuerdo que había plata en la calle. Nosotros trabajábamos bien. En lo que es comuniones, llegaba la mercadería y ya estaba vendida, ahora no”.

Uno de los puntos que destaca es la desaparición de la industria Argentina. Por ejemplo, las fábricas de botones, los que existen hoy son importados. “Venían 5 o 6 viajantes a vender, ahora no. Es imposible mantenerlas porque no hay demanda. Los hilos, por ejemplo, son fabricados acá con licencia brasilera. Hay líneas y sectores de la industria que desaparecieron”.

Una mirada al pasado. 
Siempre estuvo en el negocio, desde que nació. Sus ojos han visto los cambios en el centro.  Recuerda a  comercios como: Cabezón, Casa Pigni, Casa Vijande, Sastrería Arese, Casa Galli,  Vartalitis, Peluquería París, el Gran Chic, De Falco, Baby Boys. Algunos negocios de grandes dimensiones y con mucha oferta de productos que se adueñaban del centro de la ciudad y que de a poco fueron desapareciendo.

Diva puede narrar la historia de la ciudad. Confiterías que hoy no están, una “vuelta del perro” que recuerdan con mucha nostalgia. La vereda de enfrente a su comercio era parte de ese paseo. La peatonal improvisada los fines de semana.

Destaca el crecimiento de la ciudad y sobre todo la llegada de los clientes de la zona. La universidad ha sido una bisagra en el crecimiento.

En un principio el negocio estaba en la calle José Ingenieros, frente a la plaza. Luego tuvo varios locales hasta llegar a instalarse en la calle Corrientes y ser adquirido por León Gornitz y Matilde, padres de Isaac. Compraron el comercio y se mudaron a la calle Corrientes. En sus inicios ofrecían además  de artículos de mercería, marroquinería y lencería. Tenían venta minorista y mayorista.

El lugar de la moda
Casi 40 años vistiendo a las señoras. Creaciones Rosel, está a cargo de Elvio Piazza y su esposa Gladis. Siempre ubicada en calle San Martín 130. Inaugurada en agosto de 1980 como un negocio textil unisex y después se especializó en indumentaria para señoras.

Elvio siempre trabajó en comercios y asegura que no puede dejar de sentirse como un empleado más. “Siempre me consideré como un compañero más de mis empleadas. Con mucho cariño recuerda a cada una de las colaboradoras que pasaron por su local y agradece su trabajo. Es más, destaca que una de ellas llego a jubilarse con ellos.

Elvio y Gladis son matrimonio y compañeros. Elvio valora el apoyo y el acompañamiento que tuvo de ella en cada proyecto. Gladis se encargaba de la venta, al frente del mostrador atendiendo a las clientas. Mientras que Elvio se ocupaba de la administración del negocio.

A partir de marzo el negocio pasó a manos de su hijo, Eduardo y su esposa Sonia. Quienes estarán al frente del local en una nueva etapa que se inicia. Están muy agradecidos de la gente que los ha acompañado todos estos años, clientes, dueño del local, empleados y familiares.
Años en el comercio

Elvio trabajó desde los 16 años en comercios. Es comerciante y ama lo que hace y cree que no podría ejercer otro trabajo. Pasó por las casas más importantes de la ciudad, Tienda Tacuarí (en San Martín y Corrientes), Los Vascos, Suixtil Ñaró y Gutiérrez.

De su paso  por los comercios, de la experiencia adquirida y gracias al apoyo incondicional de su esposa y sus hijos, es que decidió hace 39 años independizarse y abrir un negocio propio.
Comenzaron con ropa para damas, caballeros, blanco, lencería y con el tiempo se fueron especializando en indumentaria para señoras.

Los años en el centro le dan el conocimiento del comercio local. Con la experiencia adquirida asegura que se está atravesando un momento económico complicado. “Hay menos consumo, la gente tiene menos poder adquisitivo. En estos casos uno tiene que estar muy atento a las compras y sobre todo a los gastos. La presión tributaria es muy alta, entonces hay que cuidarse mucho.  Hoy hay que andar con pie de plomo. No aventurarse. Tener cuidado en las compras, no descuidar el negocio, no comprar menos pero sí lo justo y necesario para tener surtido. Brindando al cliente lo que necesita”.

Aunque destacan que esta situación no es nueva. “Cuando hay crisis lo importante es tener mucho cuidado en los gastos. ¡Mirá que hemos pasado muchas! pero esta es complicada, hay menos poder adquisitivo. Por ejemplo en 2001 había más gente en la calle y dinero circulando y si pudimos superarla ha sido gracias a nuestros clientes que fueron consecuentes con nosotros”, dice Gladis.

Durante estos años el centro ha mejorado, ha crecido, aseguran. “Por ejemplo las calles Entre Ríos, Mendoza y 9 de Julio son muy comerciales y se han instalado muchos negocios muy lindos. Creció el centro. Antes era la manzana de la ‘vuelta del perro’ solamente.

Destacan el crecimiento de la ciudad y lo corroboran con los comentarios de la gente que llega de otras localidades. La Universidad ha sido un factor importante en este desarrollo.

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