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22.07

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

14.05.2019 Economía y Negocios

¿Será la economía la que defina?

¿Será la economía la que defina?

Estamos en las puertas de un nuevo proceso electoral en la Argentina y la cuestión económica vuelve a estar sobre el tapate, a pocos meses de elegir a un nuevo Presidente que gobernará nuestro país los próximos 4 años.

Es bien sabido que el bolsillo influye en la decisión de los electores, pasa aquí y en todo el mundo, por eso hoy es relevante analizar cómo ésta condición puede influir en el próximo proceso eleccionario. Está claro que no estamos pasando un buen momento en lo económico, sumidos en una nueva crisis que detonó a mediados del año pasado con una fuerte devaluación de la moneda y una caída vertical de la actividad económica en todos los niveles. El grado de insatisfacción de los ciudadanos frente a la economía es muy marcado. Macri se postula a la reelección en un ambiente de alto rechazo a su gestión económica.
No es fácil establecer una medida del grado de satisfacción (o insatisfacción) que la ciudadanía tiene de la política económica vigente, pero un indicador muy interesante para utilizar en este análisis es el “Índice del confianza del Consumidor” (ICC) que elabora mensualmente la Universidad Di Tella y en donde se expresan las percepciones de los individuos sobre el estado de la economía, la situación económica personal y las expectativas a mediano plazo. En los países desarrollados, se le presta gran interés a estas estadísticas, pues revelan con relativa rapidez el "humor" de los consumidores.

A través de su medición podemos establecer alguna relación entre la economía y el resultado de las últimas elecciones nacionales en nuestro país.

Si observamos los registros históricos, los puntos más altos de este indicador se verificaron en el momento de elegir Presidente en los años 2007, 2011 y 2015 con 51, 57 y 58 puntos respectivamente. En dos de ellos ganó el oficialismo por amplio margen (Cristina) y en el 2015 Scioli estuvo a solo dos puntos de Macri. Es decir que en este caso, “a pesar de la economía”, Macri le ganó a Scioli en el 2015. Kicillof había puesto toda la carne en el asador para que el consumo estuviera en su punto más alto y casi se alcanza el objetivo de mantenerse en el poder (otros factores “extraeconómicos no se lo permitieron).

En octubre del 2017, Macri llegó  a las legislativas con un buen indicador (50), obteniendo un triunfo claro y contundente.

O sea que, estos datos históricos verificarían que puede existir una correlación entre resultado electoral y el índice de confianza del consumidor.

Ahora bien, ¿Cuánto mide el ICC en este momento?, en marzo de 2019 el indicador da 35, mucho más cerca de los datos de la época de la crisis del campo (37) y del 2001 (31) que de los exitosos años del kirchnerismo.

A esta altura usted estará pensando que, si es por la economía, Macri está más afuera que adentro de la Presidencia. Es que falta muy poco para octubre (o agosto, si pensamos en las PASO) y será muy difícil remontar el “aplazo” para esa fecha.

Este indicador debiera estar por lo menos cerca de los 50 puntos para que esto representara una cierta “satisfacción” del consumidor con la economía. Y esto hoy parece una cifra inalcanzable en el corto plazo.

Está claro entonces, que si existe una relación entre el resultado electoral y este índice (como sucedió en el pasado), la economía no será el motivo por el que a Macri lo reelegirán (si esto sucede) en octubre o noviembre. Y ésta es la razón principal por la que el gobierno seguramente apalancará su campaña en argumentos que no tengan que ver con los resultados económicos de su gestión.
¿No le parece?

Cr. ALBERTO COSTA

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