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04.08

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

03.07.2020 Visto y Oído

Amigos del vino

“Somos dos amigos a los que les gusta probar nuevos buenos vinos”. Así se definen Mauricio Fernández y Franco Gazzoli, quienes hace dos años y medio abrieron las puertas de Dos de Copas, tienda de vinos, en bulevar Cárcano 66.

Se trata de un espacio donde se pueden conocer etiquetas desconocidas para la mayoría del público, además de incentivar el consumo de nuestra bebida nacional, difundir las pequeñas producciones, abrir las puertas a nuevos consumidores. Generaron un lugar en donde se cuenten las historias detrás de una botella y tratar de transmitir la pasión que le ponen los enólogos y productores a sus creaciones. “En una reseña de Google, un cliente puso que es un lugar ideal para los curiosos del vino. Eso nos pinta casi completos”, dice Mauricio.

“Concurría a un club de vinos, que llevaba adelante la sommelier Marcela Soliani, y de hecho me uní con ella en 2015 para luego relanzar La Enoteca, con clases sobre vinos, cenas y degustaciones. La sociedad duró dos años y Mauricio fue un asistente firme en esa etapa”, cuenta Franco.

Un día se propusieron contar con un espacio donde ofrecer esos vinos, hacer que los consumidores sepan más de cada etiqueta y lograr que los creadores de los mismos lleguen a la ciudad para contar sobre ese mundo de la vitivinicultura.

En cuarentena
“En tiempos de pandemia, estuvimos con las puertas cerradas y muy preocupados con productores y proveedores, que además, seguro querían vender y cobrar (risas). Si bien veníamos con buena presencia en las redes sociales, volvimos a tomar nuestra posición de sobrevivientes y generamos propuestas que dan con nuestro perfil: hacer que el amigo-cliente opte por una caja de cepas y etiquetas variadas, con mayor descuento y servicio de delivery sin cargo. Claro que eso baja la rentabilidad, pero profundizamos en nuestra filosofía y damos más, pensando en sembrar para mañana, en fidelizar al consumidor.

Creemos que la gente está aburrida de tomar siempre los mismos cuatro vinos. Por eso está resurgiendo el consumo de vinos de mayor calidad, a lo que se suma el ‘desacartonamiento’. No hace falta saber de vinos para poder disfrutar. Y si una persona le quiere poner soda, puede hacerlo. Lo importante es que tome vino. Después estará la oportunidad para ofrecer tal o cual etiqueta, haciendo que sienta empatía por la historia de esa familia, del enólogo o por la zona”, puntualizaron.

De la mano a la oferta de vinos, ya han realizado dos ferias en el mes aniversario, diciembre. “Le llamamos así porque la gente puede asistir, pasear entre mesas atendidas por sus enólogos, productores o una/o sommelier”.

La hicieron en los jardines de la casona de Patrimonio Histórico y en el patio de la Usina Cultural. Allí se montó una exposición y servicio de degustación de unos 80 vinos. Además se ofreció un lunch, degustación de quesos (la primera vez de la mano de dos empresas de la región y la última con el apoyo de la Fiesta Nacional del Producto Lácteo, de Arroyo Cabral). Acompañando el evento se ofreció un espectáculo musical, DJ en vivo y sorteos de empresas que apoyaron estas actividades como Naranja, OSDE, Atilra, ETI, Nutrin, Royal Prestige y Gráfica del Sur. “Apuntamos a asociarnos para llevar adelante propuestas y que tengan mayor llegada a los públicos”.

Dicen que su espacio no es solo una vinoteca. “Creemos que es una invitación a descubrir, a pensar juntos buenos momentos y ayudar a elegir, siempre. Somos dos amigos que nos capacitamos con charlas, cursos, visitas y trabajando junto a los productores para que el vino sea la bebida nacional que elijamos cada día”, concluyó Franco.

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